Archivo para julio 24, 2008
La Justa Venganza
Ese personaje, cuyo nombre no me atrevo a escribir, pretende sensibilizar a la opinión pública de la inmensa injusticia, persecución y desprestigio, a la que los medios de comunicación le están sometiendo. Ese personaje, fanatizado seguramente en sus años de juventud, tuvo un padre afiliado a la falange y condecorado por el Generalísimo. Los méritos de su progenitor no hacen dudar de la ideología familiar. Ideología que se camufla tras diversos abrigos, derechas, izquierdas o moderados, pero que en el fondo solo pretenden imponer una verdad única e inamovible como garantía del ordenamiento social, salva patrias universal y castigadora de toda libre expresión ajena a la ideología en cuestión.
Ese personaje, que hace huelgas de hambre a base de mortadela, pronto podrá disfrutar del champán que nunca le llevaron en su calabozo y atiborrarse de gambas, marisco, caviar u otras delicias propias de las celebraciones más horteras. Ese personaje a cumplido su condena, ha pagado su deuda, y después de tantos años nuestro imperfecto método punitivo no ha conseguido otra cosa que liberar a un ser tan miserable y ruin como aquel que hace años ingresó en prisión.
Tiene suerte esta hermosa persona, de alma misericordiosa, de buenas intenciones, pero aún sin educar, que el sistema penal españolista, basado en la tortura, según algunos, la coacción y la imposición, tenga una base tan socrática que observa con buenos ojos a todos sus conciudadanos, y con actitud paternalista no busca el castigo como fin, sino la reinserción e integración de todo aquel que comete un delito, ofreciéndole una segunda, a veces una tercera o cuarta oportunidad, en este sacrificado mundo para que pueda vivir con honradez y en paz, empezando desde cero.
Esa oportunidad que se le negó a las veinticinco victimas de éste monstruo mental, definición al más puro estilo de Séneca, quién afirmaba que no es hombre de bien aquel que no controla su ira. Aquel que dominado por el odio como justificación de no se que ideología, derechos o privilegios, mata a sus iguales, destruye familias, generando odios innecesarios y haciendo que la masa españolista justifique la venganza como castigo, la cadena perpetua o la pena de muerte. Haciendo que nuestro aún mejorable sistema judicial abandone el ingenuo ideal de bondad socrático, aproximando el sentimiento colectivo a penas basadas en la Justa Venganza, retrocediendo siglos de avance social, y dando alas de justificación a aquellos que aún creen en los estados policiales que se ponen la chaqueta de cualquier ideología de moda, pero que en el fondo están vacías de contenido y terminan cayendo en su propia necedad.
Ese personaje con Documento Nacional de Identidad Español y cuyo nombre no me da la gana de escribir, al igual que la centena de delincuentes que piensan como él, no debería siquiera hacernos dudar de nuestro sistema. Que sin duda mejorable, es mejor que el que ellos ejercitan. Aunque no puedo negar, que a este en concreto no me hubiese importando que le hubieran estado reeducando en la cárcel unos cuantos años más. Quién sabe, con la edad a lo mejor aprende a valorar la vida como un bien y no como una mercancía de intercambio.