El Santo Oficio
junio 26, 2008 at 6:51 pm Deja un comentario
Quizás no sea casualidad que la tierra del Cid, ese que todos conocemos como héroe que nos liberó, dentro de sus limitadas posibilidades, del yugo musulmán, pretenda ahora buscar nuevos héroes que nos defiendan de la laicidad y los inoportunos Derechos Humanos.
Siglos más tarde y ya hace casi dos cientos años de la desgracia. El Santo Oficio, liberador de los malos espíritus sociales e implantador del pensamiento único, ejerció su potestad inquisidora contra un maestro valenciano que luchó por defender a su país de las garras francesas. Cayetano Ripoll, tuvo la suerte de pasar a la historia por ser el último quemado, habiendo cometido el delito de practicar enseñanzas que no seguían fielmente la doctrina cristiana. Bueno en realidad murió ahorcado como símbolo de caridad.
Ahora con aires más renovados y camuflados detrás de la defensa de la libertad y la democracia, el clero está haciendo de las suyas. Desde la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, la iglesia está invirtiendo esfuerzos, tiempo y dinero para que fracase. El fomento de la objeción ha sido todo un despropósito, solo un puñado de fundamentalistas con muchas ganas de dar la lata han hecho seguidismo de la propuesta. Sin embargo, los representantes de nuestra religión pseudo-oficial han optado por mantener la propuesta como elemento de confrontación política contra el actual gobierno.
Todo ello no dejaría de ser una mera anécdota que pasaría a la historia sin más, a no ser que determinadas comunidades gobernadas por el mismo color político de la actual oposición hayan hecho bandera de las reivindicaciones morales de la iglesia.
La Comunidad Valenciana, la heredera de aquellos héroes nacionales, es noticia estos días por la sanción que quiere imponer a los centros que se nieguen a impartir la asignatura en algunos de los idiomas co-oficiales de la comunidad. El inglés. A tal punto llega el absurdo político, que desde la obligatoriedad de cursar la polémica materia, ésta comunidad ha realizado multitud de propuestas para mejorar el servicio educativo.
Primero, publicitó que aquellos alumnos que no cursarán la asignatura no sería suspendidos, ejerciendo su “papel legal” de educadores de la sociedad. Luego, se propuso la creación de un censo con todos aquellos alumnos que no quisieran cursarla, resultado a día de hoy; noventa alumnos, todo un éxito. Y ahora quieren, viendo que la gente pasa totalmente de este tipo de polémicas prediluvianas, que los centros la impartan en inglés.
Cualquiera diría que lo que quieren es que no vayan los alumnos a clase, tomar las cifras de absentismo como ciertas y vendernos la moto de lo preocupados que están los padres con el adoctrinamiento moral del Estado.
El tiempo que la iglesia lleva invertido en la lucha contra la asignatura debería abrir un debate más serio sobre el modelo de educación, y más profundamente sobre el modelo organizativo y representativo de nuestra sociedad. Esta pugna por la defensa de la educación en valores debería poner de manifiesto que, si bien no somos capaces de llegar a un acuerdo lógico, es preferible que se enseñen fuera del foro educativo común.
Hoy, el Santo Oficio no quema herejes. Aunque estoy seguro que ganas no les falta. Hoy, el Santo Oficio ejerce todo el poder acumulado durante estos largos dos milenios para mantener su adoctrinamiento, evitando que surjan nuevos librepensadores. Aquellos que transmitieron los mejores valores a Ripoll cuando permaneció cautivo en el país vecino.
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